WordPress, ¿el patito feo del desarrollo web?

Patito de goma amarillo sobre fondo negro, símbolo de la mala fama de WordPress entre desarrolladores web.

Hay palabras que conviene pronunciar en voz baja según dónde te encuentres. En determinados círculos de desarrolladores, WordPress es una de ellas. En Bluefish, sin embargo, somos bastante amigos de esta herramienta. En este artículo analizamos de dónde viene su mala fama, qué hay de cierto en las críticas y por qué seguimos defendiendo sus bondades. 

Según datos de W3Techs, WordPress está presente en cerca del 40% de las webs del mundo y concentra más del 58% del mercado de gestores de contenidos. Unas cifras que lo sitúan muy por delante de sus competidores y que demuestran que, pese a quien pese, sigue siendo el rey de la fiesta.

Pero si su uso está tan extendido, ¿por qué sigue despertando tantas reticencias entre determinados profesionales del desarrollo web? ¿Qué ha hecho WordPress para ganarse esa reputación? Para entenderlo, hay que empezar por las críticas que más se repiten. Y reconocer que algunas no han surgido precisamente de la nada.

 

¿De dónde viene la mala fama de WordPress?

No vamos a fingir que todas las críticas a WordPress son fruto del esnobismo tecnológico. Algunas tienen bastante fundamento. El problema es que, con los años, se han mezclado las limitaciones reales de la herramienta con las consecuencias de utilizarla mal. 

Su popularidad y su baja barrera de entrada han permitido que prácticamente cualquiera pueda poner en marcha una página sin grandes conocimientos técnicos. Algo que, en principio, es una de sus mayores virtudes. Pero también ha dado lugar a webs construidas a golpe de plantilla, plugins y soluciones improvisadas, sin prestar demasiada atención al rendimiento, la seguridad o el mantenimiento.

El resultado es que WordPress ha terminado cargando con la reputación de muchas de esas webs. Y aunque sería injusto responsabilizar a la herramienta de todos sus problemas, tampoco podemos ignorar que su arquitectura y su ecosistema presentan ciertos riesgos que conviene conocer.

 

Su popularidad y su baja barrera de entrada han permitido que prácticamente cualquiera pueda poner en marcha una página sin grandes conocimientos técnicos

 

  • WordPress es lento

Si alguna vez has entrado en una web y te ha dado tiempo a prepararte un café mientras cargaba, es posible que detrás hubiera un WordPress. Pero también podría haber cualquier otra tecnología.

WordPress no es necesariamente lento. Lo que sí permite es construir webs muy lentas con relativa facilidad. Un tema sobrecargado, imágenes que pesan una barbaridad, plugins que ejecutan procesos innecesarios, un alojamiento de mala calidad o una base de datos sin optimizar pueden convertir una web aparentemente sencilla en una carrera de obstáculos. De hecho, la propia documentación oficial de WordPress identifica varios de estos factores y explica cómo abordarlos.

Además, hay que reconocer que WordPress incorpora una arquitectura y unas funcionalidades que no todos los proyectos necesitan. Frente a soluciones más ligeras o desarrolladas específicamente para un propósito, puede requerir un trabajo adicional de optimización.

¿Significa eso que debemos descartarlo cuando el rendimiento importa? En absoluto. Una instalación bien planteada, con un desarrollo cuidado, una buena estrategia de caché y los recursos adecuados, puede ofrecer tiempos de carga perfectamente competitivos. Y, por supuesto, su rendimiento debe evaluarse con métricas objetivas, como los Core Web Vitals de Google, en lugar de dar por hecho que una tecnología es rápida o lenta por definición.

La cuestión no es tanto si WordPress puede ser rápido, sino qué decisiones estamos tomando para conseguirlo. Porque instalar veinte plugins para resolver algo que podría solucionarse con unas pocas líneas de código tampoco ayuda a mejorar su reputación.

 

Una instalación bien planteada, con un desarrollo cuidado, una buena estrategia de caché y los recursos adecuados puede ofrecer tiempos de carga perfectamente competitivos

 

  • WordPress es inseguro

Otro clásico. Hay quien habla de la seguridad de WordPress como si instalarlo fuera el equivalente digital a dejar la puerta de casa abierta de par en par. Pero una cosa es que WordPress sea un objetivo frecuente de los ciberataques y otra que sea una tecnología intrínsecamente insegura.

¿Su enorme popularidad lo convierte en un blanco atractivo para los ciberdelincuentes? Cierto. ¿Su ecosistema de plugins y temas introduce riesgos? También. Cada componente adicional puede incorporar vulnerabilidades, especialmente cuando está desactualizado, mal desarrollado o deja de recibir mantenimiento. De hecho, los informes de seguridad de Patchstack muestran que la inmensa mayoría de las vulnerabilidades detectadas en el ecosistema de WordPress corresponden a plugins, mientras que una proporción mucho menor afecta al núcleo del gestor.

La respuesta pasa por seleccionar cuidadosamente las extensiones, mantener el software actualizado, gestionar correctamente los permisos, realizar copias de seguridad y aplicar medidas de protección adecuadas. La propia documentación oficial de WordPress recoge las principales recomendaciones para reforzar una instalación.

Es decir, WordPress facilita mucho la puesta en marcha de una web, pero eso no significa que su seguridad pueda dejarse en manos de cualquiera. Porque una web no es segura por estar desarrollada con una tecnología determinada. Es segura, en buena medida, por cómo se construye, se configura y se mantiene. Y ahí, más que las herramientas, intervienen las personas.

 

La respuesta pasa por seleccionar cuidadosamente las extensiones, mantener el software actualizado, gestionar correctamente los permisos, realizar copias de seguridad y aplicar medidas de protección adecuadas

  • WordPress no sirve para proyectos grandes

Una web corporativa sencilla, un blog personal o la página de un pequeño negocio. Hasta ahí, WordPress tiene el visto bueno de casi todo el mundo. Pero cuando hablamos de proyectos con mucho tráfico, grandes volúmenes de contenido o funcionalidades complejas, empiezan las dudas. ¿Está justificada esa desconfianza? Depende. 

WordPress no tiene un límite de visitas a partir del cual decide bajar la persiana. Su capacidad para soportar tráfico depende de factores como la infraestructura, la configuración del servidor, la estrategia de caché o la eficiencia del desarrollo. Y tampoco es una herramienta reservada a proyectos modestos. Organizaciones como NASA utilizan WordPress para gestionar parte de su presencia digital, lo que demuestra que puede responder a necesidades de publicación de contenidos de gran envergadura.

Ahora bien, que WordPress pueda utilizarse en proyectos grandes no significa que sea la mejor opción para cualquier proyecto complejo. Una plataforma con procesos de negocio muy específicos, integraciones exigentes o necesidades de procesamiento en tiempo real puede requerir una arquitectura diferente o un desarrollo a medida.

Por eso, antes de descartar WordPress por considerarlo demasiado limitado —o elegirlo simplemente porque resulta familiar—, hay que definir exactamente cuáles son las necesidades del proyecto.

Panel de administración de WordPress con el directorio de plugins y diferentes extensiones disponibles para instalar.

¿Por qué en Bluefish defendemos WordPress?

Una vez hecho este repaso por algunas de las limitaciones que suelen esgrimirse para cuestionar WordPress, toca mirar la otra cara de la moneda. Y reconocer que, más allá de su popularidad y de lo fácil que resulta poner en marcha una web, existen razones de peso para elegirlo como tecnología de desarrollo. Y en Bluefish conocemos unas cuantas.

  • Flexibilidad sin tener que inventar la rueda

Una de las grandes virtudes de WordPress es su capacidad para adaptarse a necesidades muy diferentes. Desde una web corporativa hasta una plataforma editorial o una tienda online, permite construir soluciones con distintos niveles de complejidad sin tener que empezar siempre desde cero.

Su arquitectura de temas, plugins y funcionalidades ampliables ofrece una base sobre la que desarrollar soluciones personalizadas. Y aquí está la diferencia entre utilizar WordPress como un simple ensamblador de plantillas y aprovecharlo como una herramienta de desarrollo. Porque no todo tiene que resolverse instalando un plugin. También es posible crear funcionalidades a medida, integrar servicios externos y diseñar experiencias adaptadas a los objetivos de cada proyecto.

En definitiva, aprovechar lo que ya funciona para dedicar tiempo y recursos a lo que realmente necesita una solución propia. 

  • Autonomía para el cliente

Una web no debería ser como la isla de Jurassic Park: un territorio al que sus propios responsables temen acceder. Si para cambiar un titular, actualizar una fotografía o publicar una noticia necesitas abrir un ticket de soporte, algo falla.

Una de las grandes ventajas de WordPress es que permite gestionar contenidos sin necesidad de tener conocimientos de programación. Su editor de bloques facilita la creación y actualización de páginas y publicaciones, mientras que sus sistemas de usuarios y permisos permiten definir quién puede hacer qué dentro de la web.

Pero ojo, porque que WordPress sea fácil de utilizar no significa que cualquier desarrollo con WordPress lo sea. Un panel de administración lleno de opciones añadidas, campos mal organizados o funcionalidades innecesarias puede complicarle la vida al cliente tanto como una solución desarrollada desde cero.

Por eso, en Bluefish entendemos la autonomía como algo que también debe diseñarse. Se trata de construir una web que el cliente pueda gestionar con comodidad, sin depender constantemente del equipo técnico para las tareas cotidianas y sin correr el riesgo de desmontar media página por cambiar un copy.

 

Una de las grandes ventajas de WordPress es que permite gestionar contenidos sin necesidad de tener conocimientos de programación

 

  • Un ecosistema enorme que facilita el desarrollo y el mantenimiento

Hay una ventaja clave en la utilización de una tecnología tan extendida: nunca estás solo ante el peligro. WordPress cuenta con una comunidad internacional de desarrolladores, documentación técnica, herramientas y miles de extensiones que permiten resolver necesidades muy diversas. De hecho, su repositorio oficial reúne más de 60.000 plugins gratuitos, con soluciones para comercio electrónico y herramientas de optimización, accesibilidad o integración con otros servicios.

Esto supone una ventaja importante en términos de desarrollo, pero también de mantenimiento y continuidad. Trabajar con una tecnología ampliamente conocida facilita encontrar profesionales especializados, incorporar mejoras y evolucionar un proyecto sin depender exclusivamente de quien lo desarrolló originalmente.

Ahora bien, tener miles de soluciones disponibles no significa que haya que utilizarlas todas. Ni siquiera que todas sean recomendables. Elegir qué componentes incorporar, comprobar su calidad y compatibilidad y valorar su mantenimiento a largo plazo forma parte del trabajo técnico. El verdadero reto, por tanto, no está en acceder a un ecosistema tan amplio, sino en saber qué soluciones utilizar, cuáles desarrollar a medida y, sobre todo, cuáles sobran.

  • Una inversión que puede crecer con el proyecto

Que WordPress sea gratuito no significa que desarrollar una web con WordPress salga gratis. Parece una obviedad, pero conviene recordarlo antes de que alguien empiece a hacer presupuestos con la calculadora del móvil. WordPress es un software de código abierto, lo que significa que puede utilizarse y modificarse sin pagar licencias por el propio gestor. Pero diseñar, desarrollar, alojar, proteger y mantener una web sigue requiriendo recursos. Y, dependiendo del proyecto, también puede implicar costes asociados a herramientas o servicios adicionales.

¿Dónde está entonces la ventaja? En que permite aprovechar una infraestructura tecnológica ya consolidada y concentrar buena parte de la inversión en aquello que realmente diferencia al proyecto: su diseño, sus funcionalidades, sus integraciones o su experiencia de usuario.

Además, ofrece margen para evolucionar. Una web puede comenzar con una estructura relativamente sencilla e incorporar nuevas funcionalidades a medida que cambian las necesidades del negocio, sin que cada mejora implique necesariamente reconstruirla desde cero.

Eso sí, escalable no significa infinitamente ampliable ni libre de costes. Cuanto más crece un proyecto, más importante resulta planificar su arquitectura y evitar que las sucesivas modificaciones terminen convirtiéndolo en un Frankenstein digital.

Pantalla de una tablet que muestra la aplicación WordPress, con su logotipo, valoración y descripción.

Entonces… ¿WordPress sí o WordPress no?

Después de todo este recorrido, quizá alguien espere respuestas categóricas, pero no es nuestro estilo. WordPress tiene limitaciones. Hay proyectos para los que resulta una excelente elección y otros que necesitan soluciones diferentes. Abrazarlo a ciegas sería tan absurdo como descartarlo sistemáticamente.

En Bluefish somos defensores de WordPress porque conocemos sus posibilidades y sabemos lo que puede ofrecer cuando se utiliza con criterio. Pero no creemos en elegir tecnologías por costumbre, por moda o por una cuestión de ego profesional.

Al final, una buena web no se define por lo complicado que haya sido desarrollarla ni por lo impresionante que suene la tecnología que lleva detrás. Se define por su capacidad para resolver las necesidades de quienes la utilizan y de quienes la gestionan. Y si WordPress es la mejor herramienta para conseguirlo, no vemos ningún motivo para pronunciar su nombre en voz baja.